En este curso trabajaremos el objetivo:

“VIVIR CON PASIÓN LO COTIDIANO, DESCUBRIENDO DÓNDE NOS PONEMOS LÍMITES, SIENDO CONSCIENTES DE LO QUE SOMOS Y DE LO QUE PODEMOS LLEGAR A SER EN NUESTRA MISIÓN EN EL MUNDO”

El objetivo educativo propuesto para el curso 22-23 está dirigido a hacer crecer el deseo de “ir a más” en todo lo que se hace, fomentando la actitud de “darlo todo” en cada momento. Por eso, ¡A darlo todo! es el lema que acompañará al objetivo para toda la comunidad educativa este año.

En los momentos significativos y de grandes decisiones en la vida somos conscientes de la importancia que tienen y “lo damos todo”. La actitud desde la que abordamos esas situaciones es la que marca, en gran medida, el resultado de las mismas. Ponemos toda nuestra energía y entusiasmo en ellas, superando muchas veces, incluso, nuestras expectativas previas.

Pero es en el día a día, en la rutina de las pequeñas cosas, en los hábitos cotidianos… donde se va definiendo nuestra forma de estar en el mundo y la huella que dejamos en él. Y aquí, en cambio, es fácil dejarse llevar por la inercia de la rutina. Con frecuencia adoptamos una actitud pasiva, dejando que las cosas sucedan, sin más. El ánimo y el empeño que ponemos también en “lo pequeño” tiene mucha importancia y va marcando la actitud y la pasión con la que afrontamos lo que está por venir, con nuestra misión en el mundo.

Este curso, vamos a darlo todo…

… en lo cotidiano.

Sin esperar a los grandes acontecimientos para poner en juego todo de nosotros mismos.

Hacerlo al ponerse a andar cada mañana, en lo rutinario, en lo que realizamos de forma habitual, en todo lo que está por venir. Esto ocupa demasiado tiempo en nuestra vida como para no vivirlo.

...con pasión.

Cuando algo nos apasiona lo abordamos con entusiasmo:

Aprender a apasionarse es reconocer las motivaciones que nos mueven y que nos hacen abordar retos con entusiasmo, sabiendo que estamos cambiando el mundo.

Aprender a apasionarse es transmitir energía y emociones que construyen, frente a la apatía y al desafecto que nos envuelven muchos mensajes de la sociedad que vacían de sentido la vida.

Aprender a apasionarse es saber que tenemos que tener un por qué en la vida y permanecer conectados con él para que todo lo que se hace nos mueva a ir a más.

…descubriendo dónde nos ponemos nuestros límites.

Reconociendo aquellos que nos ponemos nosotros mismos y que nos alejan de la misión que tenemos en el mundo.

Superando los miedos que los provocan, que no nos dejan volar alto y evitando el “corta y pega» de asumir como propio lo de los otros.

…siendo conscientes de lo que somos y podemos llegar a ser.

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